Más de veinte habitaciones con ventanas o terrazas con una vista que corta la respiración sobre los pináculos y mosaicos de la Piazza S. Marco. Están tan cerca que parece que se pueden tocar, pero esta no es la única emoción que se puede experimentar alojándose en este hotel de 4 estrellas del centro histórico, de modestas dimensiones pero grande por su calidad y tradición hotelera.

La familia Beggiato, que lo gestiona desde hace cuatro generaciones como si fuese su propia casa, lo ha dotado de una atmósfera de cálida hospitalidad y refinada elegancia: muebles de época y lámparas de Murano en las habitaciones, todas ellas diferentes y particularmente cuidadas.

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